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En la localidad de Etchojoa, muchas niñas, niños y jóvenes crecen en contextos de vulnerabilidad, marcados por la violencia, las adicciones y la falta de espacios seguros. A esto se suma una problemática urgente: la pérdida de nuestra lengua, el Yoremnokki, y sus raíces culturales.

Mi propuesta, “Yolemem Jëka: Vientos Yoremes”, busca atender esta realidad a través de acciones culturales comunitarias.
Creamos espacios seguros donde, mediante el arte, el juego y la convivencia, las infancias y juventudes puedan reconectar con su identidad, aprender su lengua y fortalecer sus raíces.

Trabajamos con talleres lúdicos, actividades artísticas y encuentros intergeneracionales, donde también participan personas mayores que comparten sus saberes. El impacto que buscamos es claro: prevenir la violencia y las adicciones, fortalecer el sentido de pertenencia y reconstruir el tejido social desde la cultura. Porque cuando una niña o un niño reconoce quién es, de dónde viene y se siente parte de su comunidad, también empieza a construir un futuro con más dignidad y esperanza.