En Sonora hay más de 145,000 personas con discapacidad que requieren de un trabajo digno y vivienda. Necesitamos elevar su nivel educativo para que tengan más herramientas y posibilidades de trabajar, vivir fuera del núcleo familiar y cumplir sus metas.
En ARVI trabajamos por minimizar barreras, estereotipos y prejuicios. Abrimos espacios para que nuestros jóvenes sean escuchados y tengan posibilidades de realización. Buscamos que ningún joven con discapacidad se quede sin la posibilidad de alcanzar sus metas, de ser feliz, de ser reconocido por lo que son: seres humanos con potencial. Brindamos educación secundaria, apoyo en bachillerato, participación activa en artes escénicas, vida independiente y acercamiento laboral, propiciando su visibilidad con presentaciones artísticas, en empresas que les permitan desarrollar habilidades y brindando talleres de sensibilización y capacitación.
Los beneficiarios actuales son 34 jóvenes con discapacidad intelectual y autismo, sus núcleos familiares y toda la comunidad donde fomentamos un entorno empático que valore la diversidad.


